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El perfil competencial docente de los profesores del hoy

Estamos cerrando este curso académico y no dejan de aparecer noticias, debates y replanteamientos de nuestra labor como docentes.

Hoy vengo con ganas de escribir y espero que vosotros tengáis con ganas de leerme, vamos a hablar sobre el perfil competencial docente, un tema muy complejo pero que está siendo objeto de debate por distintos agentes, y creo que los docentes no debemos estar al margen.

Ayer tuvo lugar un seminario en Madrid que debatió sobre un nuevo modelo de acceso a la función docente y Jesús Manso nos relata lo que se trató vía twitter. El 9 de abril tuvo lugar el proyecto conjunto de Cotec y el grupo Atlántida debatiendo sobre la profesión docente y además estamos inmersos en los procesos de selección docente de muchas comunidades autónomas, por ello me parece un buen momento para  recoger y compartir un conjunto de reflexiones sobre este nuevo perfil del docente.

Partimos de un hecho : La sociedad ha cambiado y la educación va cambiando pero a un ritmo muy lento.


“La enseñanza se considera cada vez más como una actividad profesional que requiere un análisis cuidadoso de cada situación, elección de objetivos, desarrollo y supervisión de oportunidades de aprendizaje adecuadas, evaluación de su impacto en el logro de los estudiantes, capacidad de reacción
a las necesidades de aprendizaje de éstos y una reflexión personal o colectiva sobre todo el proceso. Como profesionales, se espera que los docentes, reflexionando sobre su propia práctica y asumiendo una mayor responsabilidad por su propia formación profesional, actúen como investigadores y solucionen problemas” (OCDE, 2009: 107).

Para llevar a cabo este complejo cometido, la educación es responsabilidad de los centros, profesores y familias de modo que el potencial de aprendizaje de nuestros alumnos crezca al ritmo que demanda la sociedad y que les convierta en ciudadanos competentes, humanos y versátiles.

En una educación basada en las competencias, el docente también debe ser competente.


El informe TALIS, en el que participado este año desde mi centro, sugiere que la labor docente carece de trabajo en equipo, por lo cual ese cometido que fija la OCDE (que hemos comentado anteriormente) es más complejo de conseguir y si además añadimos que las competencias del docente del presente han cambiado es necesario repensar nuestra labor, la forma de acceso, la forma de trabajo y volver al principio de todo " el aprendizaje y ejercicio de la profesión no es algo estático sino cambiante". De hecho, está bien probado que el aprendizaje más decisivo de los profesionales en general ocurre en los lugares de trabajo (Eraut, 2012).

Estamos en un momento convulso que nos plantea importantes retos en nuestra profesión:

  • Apostar por una profesión intelectualmente rigurosa y prácticamente significativa e influyente. 
  • Atender a las tareas más centradas en la enseñanza-aprendizaje y el trabajo con el alumnado. En este punto uno se replantea el acceso a la labor docente y las políticas de formación y desarrollo profesional docente.
  • Ser socialmente accesibles y favorecer las relacionadas con la pertenencia a una comunidad educativa (colegas, equipos directivos, orientadores, administración, familias y agentes comunitarios y sociales); creación de entornos profesionales de aprendizaje, innovación y mejora sostenida del aprendizaje. Como desprende TALIS, en general los docentes somos individualistas y no aplicamos en nuestro trabajo el trabajo en equipo. Esto probablemente ralentiza el que haya ciertos cambios en los centros que no lleguen a tener un impacto importante en la comunidad.
  • Y, como no...dignificar la función docente exigiendo. No se trata de medir en estadísticas el rendimiento escolar y la competitividad sino más bien de crear un cambio cultural que valore la importancia de la labor docente por un producto final más difícil de medir.

Estos retos debemos verlos como enormes oportunidades para generar valor en la sociedad con la llave maestra que tenemos en nuestras manos, la educación. Pero para ello creo que debemos cambiar fundamentalmente valores y perspectiva, tradiciones y concepciones previas.

No nos engañemos, estos retos vamos a tener que saber gestionarlos una generación joven de profesores que ya está dentro de la labor docente y otros que están estos días dejándose la piel por entrar en esta preciosa profesión (¡ánimo compañeros, os estamos esperando con los brazos abiertos para aprender y llevar este cambio todos juntos!). 

El informe elaborado por COTEC linkeado aquí se pregunta, ¿estamos incorporando a los perfiles adecuados a la labor docente?, ¿están los docente lo suficientemente motivados dentro de la profesión docente?
  • Según El informe Prácticas docentes y rendimiento estudiantil (2015)  uno de los factores más relevantes para conseguir docentes efectivos se encuentra en la forma de atraer el talento. ¿Qué se entiende ampliamente por talento? la inclusión de aquellos profesionales con mayor nivel competencial en sus áreas de conocimiento.  En el caso de la labor docente, el nuevo perfil competencia debe venir marcado por el Saber,Hacer y Ser presentado anteriormente. ¿Y cómo ese ese proceso de atracción?. Mediante el sistema de acceso público, según COTEC  que se basa en al superación de un concurso-oposición. Cotec es riguroso y claro y dice que el actual sistema no selecciona adecuadamente. Según COTEC, los exámenes deberían incluir problemas o cuestiones de la vida del aula. Y los concurso también deberían replantearse repensando los pesos entre los títulos presentados y las pruebas superadas.
  • Otro importante hecho es que si el perfil competencial docente ha cambiado, los procesos de selección deben virar hacia esas competencias que se le exigen al docente. Parece que dos de los aspectos más importantes a resolver son la falta de formación teórico-práctica en planteamientos metodológicos para enseñar y aprender y la competencia digital docente.
  • Y sobre la motivación docente, se nos habla de la importancia de la carrera profesional docente, ahora mismo es inexistente dado que no permite el desarrollo personal. Hay propuestas de carreras profesionales horizontales: distinguiendo entre profesor junior, full o senior o vertical que implicaría dar al docente la posibilidad de cambiar de etapa educativa. 

En fin, que nos queda mucho por hacer, pero lo que me queda claro es que o lo hacemos todos juntos o no cambiaremos nada. Estamos ante retos tan complejos que es imprescindible ir todos a una para lograr el cambio.

A todos aquellos que queráis participar en el debate docente os dejo el link al trabajo elaborado por COTEC https://www.debatedocente.com/.